En la mente del criminal

 

 

PSIQUIATRÍA
Área Científica/Especialidades/Psiquiatría
Fuente: http://psiquiatria.diariomedico.com

 

EL PSIQUIATRA DECIDE SI SE APLICA EXIMENTE

En la mente del criminal

La psiquiatría forense, no reconocida como especialidad en España, es imprescindible en las jurisdicciones civil y social y, en especial, en la penal, puesto que valora el grado de responsabilidad de un acusado de delitos como el homicidio o el abuso sexual. La neurociencia aplicada a la criminología todavía no ha desvelado las claves del cerebro de los criminales, pero ya ha dado algunos pasos: los psicópatas muestran diferencias estructurales y de funcionamiento de los circuitos fronto-límbicos y otras regiones cerebrales relacionadas con las emociones.
José Andrés Rodríguez. Barcelona   |  14/03/2012 00:00
El aspecto más conocido del trabajo de un psiquiatra forense es, seguramente, el relacionado con el ámbito de la justicia penal, que consiste en la aplicación de las leyes sobre el comportamiento criminal en casos como homicidios o intentos de homicidio, abuso sexual… Como explica José Cabrera, psiquiatra forense y criminólogo, “exploramos a la persona que ha realizado un delito, como un homicidio, por ejemplo, para evaluar si obraba con libertad cuando lo cometió. Luego, el juez decide si es responsable o no”. Sus informes periciales psiquiátricos no son vinculantes, “pero como la sentencia tiene que estar motivada, el juez los valora”.
Un psiquiatra forense puede ser reclamado por el juez, lo que se conoce como petición de oficio, o por una de las partes, ya sea la acusación o la defensa, para realizar un informe pericial. “En la mayoría de los casos nos llama una de las partes”, explica Cabrera.
Cuando se trata de un caso especialmente delicado, como un homicidio, “lo habitual es ver al acusado como mínimo unas cinco veces”. Aparte de las entrevistas con él, otros de los elementos que evalúan los psiquiatras forenses son “el sumario, el historial clínico y los antecedentes penales”.
Exploramos a la persona que ha realizado un delito, como un homicidio, para evaluar si obraba con libertad cuando lo cometió
También cobra relevancia el estudio de la curva vital, que es el análisis de su biografía, algo muy importante para definir el perfil de personalidad de la persona si, por ejemplo, la han despedido varias veces de diferentes trabajos.
El objetivo del psiquiatra forense es decidir si al acusado se le puede aplicar algún eximente, lo que implicaría que en el momento de cometer el crimen tenía anulada “la capacidad de querer y actuar”.
Eximentes serían la enajenación que se produce durante un delirio esquizofrénico o la intoxicación plena producida por el alcohol o las drogas. Pero hay otros factores: “El miedo insuperable que se produce cuando una persona mata a otra porque no ha podido controlar su miedo, un arrebato u ofuscación, las demencias, la epilepsia o el retraso mental”. Asimismo, en los últimos tiempos “se está empezando a hablar de la semiimputabilidad, sobre todo en algunos casos de trastornos de la personalidad, aunque en la mayor parte de los casos se sigue acabando en la imputabilidad”.
Neurociencia
Uno de los campos de investigación que podría aportar en el futuro nuevas herramientas y conocimientos a la psiquiatría forense es el de las neurociencias. Iolanda Batalla, psiquiatra y profesora del Departamento de Medicina de la Universidad de Lérida, realiza valoraciones e informes psiquiátricos para juicios e investiga en el campo de los trastornos de la personalidad y, en concreto, de la psicopatía, tanto en los aspectos clínicos como biológicos del trastorno: “A pesar de que cada vez contamos con más conocimientos acerca de las bases neurobiológicas de determinados patrones de conducta muy relevantes para los criminólogos como la conducta agresiva o especialmente la psicopatía, su traslación a la criminología práctica queda todavía muy lejana. La neurociencia está aportando evidencias pero su valor actual queda limitado al conocimiento científico. Podemos aventurar que a más largo plazo todo este cuerpo de conocimientos podrán aportar datos objetivos útiles a los profesionales”.
Una persona mata a otra porque no ha podido controlar su miedo, un arrebato u ofuscación, las demencias, la epilepsia o el retraso mental
Los neurocientíficos se centran, sobre todo, en la psicopatía y su diferenciación del trastorno antisocial de la personalidad “mediante instrumentos de evaluación como la Psichopahy Checklist Revised, que está permitiendo contrastar hipótesis biológicas con el funcionamiento cerebral de estos individuos”.
La neurociencia aplicada a la criminología todavía tiene que dar muchos pasos para desvelar las claves del cerebro de los criminales. Pero, de momento, ya ha dado algunos: “Los criminales psicópatas muestran, respecto a los controles no psicópatas, diferencias cerebrales estructurales y diferencias en el funcionamiento de los circuitos fronto-límbicos y otras regiones cerebrales relacionadas con las emociones. También presentan alteraciones en las funciones cerebrales relacionadas con la impulsividad y las funciones ejecutivas”.
Por otro lado, un psiquiatra forense también trabaja en el ámbito de las jurisdicciones civil y social; “en lo social, una demanda muy frecuente a este especialista es valorar el grado de incapacidad de una persona para calcular qué pensión le puede corresponder, mientras que en lo civil un ejemplo típico sería valorar el grado de idoneidad de unos padres que se han separado y disputan por la custodia de sus hijos”.
Por tanto, los informes que emite un psiquiatra forense pueden tener importantes repercusiones sociales e individuales y que afecten al futuro de muchas personas.
LA RED NEURONAL Y LOS JUICIOS MORALES
Un grupo de investigadores españoles, entre los que se encuentran Iolanda Batalla y Narcís Cardoner, psiquiatra e investigador del Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental, publicaron el pasado mes de octubre un artículo en la revista Social Cognitive and Affective Neuroscience. Según Cardoner, el grupo está muy interesado en estudiar “la interacción entre aspectos cognitivos y emocionales en los juicios de tipo moral. El estudio de sujetos con rasgos psicopáticos nos proporciona una oportunidad única para evaluar las bases neurobiológicas del procesamiento moral, teniendo en cuenta que una característica de estos sujetos es la marcada tendencia a la transgresión de las normas”. Su estudio se centra en el análisis de la red neuronal implicada en los juicios morales. “Un dilema moral es una narración breve en la cual entran en conflicto dos potenciales decisiones con contenido moral, entre las cuales se debe elegir. Además esta red cerebral se caracteriza por mantenerse activa cuando estamos en estado de reposo y desactivarse cuando realizamos una tarea concreta (excepto los dilemas). Los resultados de nuestro estudio sugieren que en la psicopatía dicha red presenta un funcionamiento diferente al de los sujetos control, y estas diferencias se muestran en diferentes condiciones experimentales. En los psicópatas las neuronas que componen la red presentan una reducción de su activación durante la resolución de dilemas morales. También hemos detectado una reducción de su conectividad durante el estado de reposo y que se desactiva en menor grado durante la realización de una tarea cognitiva. Estos resultados sugieren una alteración primaria del funcionamiento de las neuronas que se ocupan de los juicios morales. Las alteraciones pueden relacionarse directamente con uno de los principales rasgos conductuales de los psicópatas: la inapropiada integración de conocimientos y acción en las acciones violentas”, ha precisado.

Los psiquiatras parte clave de los asesinatos en masa

 

PSYCHIATRIC
02 de septiembre 2011
Asociación Americana de Psiquiatría

fuente: http://psychnews.psychiatryonline.org

NOTICIAS DE LA COMUNIDAD

Los psiquiatras parte clave de los equipos de crisis A raíz de los asesinatos en masa en Noruega

Aaron Levin






Psiquiatras noruegos unirse a un esfuerzo nacional para ayudar a su país a recuperarse después del atentado de julio y tiroteos.

El bombardeo de un edificio del gobierno en Oslo, seguida por los tiroteos en un campamento para jóvenes en la isla de Uta ¸ ya el 22 de julio dejó 77 muertos noruegos, muchos más heridos, y toda una nación en estado de shock tras el peor desastre allí desde la Segunda Guerra Mundial .
Psiquiatras de Noruega y los profesionales de salud mental respondió de inmediato al evento, cuyos efectos se espera que se sentirá durante años.
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Tono Skjerven, MD, presidente de la Asociación Psiquiátrica de Noruega, dice que la asociación y otros grupos médicos y las autoridades de salud hará un seguimiento con los supervivientes, sus familias y sus ayudantes durante muchos años después de los trágicos tiroteos y bombardeos en Noruega en junio.

La siguiente es una entrevista por correo electrónico, ligeramente editado para mayor claridad y duración, con tono Skjerven, MD, presidente de la Asociación Psiquiátrica de Noruega, hablando de las consecuencias de los asesinatos. Ella es también jefe del Departamento de Tratamiento de Trauma en el Hospital Modum Bad Psiquiátrica en Vikersund.
Ha habido una apertura increíble, la empatía y el cuidado entre los jóvenes que estuvieron expuestos a la horrible matanza en la UTA ya ¸. La motivación para seguir adelante y luchar por la democracia y la apertura en la sociedad ha sido constante y abrumador.
La sensación de irrealidad reportado por algunas personas poco después es, desde una perspectiva de trauma, parte de una respuesta normal de protección, poco después de eventos traumáticos.Nosotros todavía no tenemos toda la información detallada para saber si esta es una respuesta típica de los jóvenes.
Sí, hubo psiquiatras y psicólogos en los equipos de emergencia y en los servicios de urgencias de los hospitales más grandes, y muchos de ellos también firmaron voluntariamente. Se comenzó a organizar los primeros auxilios psicológicos y pidió más ayuda inmediatamente después de la palabra de la masacre fue transmitido.
Una vez que supimos de la magnitud de los daños, se distribuyó una carta electrónica a todos nuestros miembros, llamando a su disponibilidad para servir a las víctimas cuando llegaron a los hogares. Les pedimos que coopere con los equipos de primeros auxilios y la crisis que existen en todos los municipios y para orientar a estos equipos.
Estamos trabajando intensamente en estrecha colaboración con la Asociación Médica de Noruega y con un grupo de expertos designado por las autoridades sanitarias noruegas en relación al seguimiento de las víctimas y sus familiares y otras personas involucradas en la tragedia.
Este trabajo continuará durante mucho tiempo, tanto por las autoridades sanitarias y los equipos de crisis locales y los servicios de salud.
Dos semanas después de la masacre, hubo reportes de una mayor demanda de ayuda psiquiátrica, tanto para la hospitalización y tratamiento ambulatorio.
Profesionales de salud mental se encuentran en el reloj, en particular, de retraumatización en algunos grupos vulnerables como los inmigrantes procedentes de zonas de guerra, las personas mayores que han experimentado la Segunda Guerra Mundial, y otros.
Inmediatamente después de los acontecimientos, un hotel en Sundvollen, situado cerca de Uta ¸ ya, estableció un centro de acogida para las víctimas y sus familias. Ayudantes voluntarios y profesionales se ofrecieron sesiones informativas y de seguimiento en Sundvollen de los trabajadores de la salud y miembros del clero.
Los estados del Código Penal noruego que cada hombre o mujer que cometa un delito en un estado de psicosis, “inconsciencia” (este último significado sumamente preocupado por la conciencia), o retraso mental grave se consideran inexplicable. En tal caso, la persona puede ser condenada a la atención obligatoria de la salud mental.
Los que se compruebe que han sido o psicóticos o “inconsciente” durante el tiempo de sus acciones no pueden ser condenados a prisión, independientemente de la gravedad del crimen fue.
El tribunal siempre basar su juicio en un informe pericial rendido por dos psiquiatras forenses independientes designados por el tribunal antes del juicio. Ellos hacen un examen exhaustivo psiquiátrica del acusado, incluyendo las pruebas neuropsicológicas, si es necesario.
Los psiquiatras forenses también personalmente siga estos ensayos de principio a fin, escuchar los testimonios y la observación de la parte demandada con el fin de presentar sus conclusiones y el juicio ante el tribunal, tanto verbalmente como por escrito.
Apreciamos sinceramente la simpatía de nuestros amigos de todo el mundo. Como un evento traumático, la masacre en la UTA ¸ ya es de un carácter muy especial, y no sabemos todavía qué consecuencias pueden tener para las víctimas y sus familias, y para toda nuestra sociedad.





El sitio Web de la Asociación Psiquiátrica de Noruega es <www.legeforeningen.no/id/11961 >.2_2.inline-gráfico-1.gif

Explorar los fármacos psicotrópicos en trastornos mentales e impacto en la infancia.

 

 

 

 

 

 

Explorar la eficacia de fármacos psicotrópicos

Leucht et al (pp. 97-106 ) sostienen que la percepción del beneficio de la prescripción de medicamentos psicotrópicos ha sido socavada por una serie de estudios e informes recientes, tanto en lo académico y lo estaba la literatura. Los autores también sostienen que en la práctica clínica se ha convertido en mucho más especializado, los psiquiatras pueden haber perdido el contacto con la base de pruebas de medicamentos fuera de su propio campo y por lo tanto son incapaces de juzgar la eficacia comparativa de los medicamentos psiquiátricos. En una revisión de los meta-análisis de 48 medicamentos en 20 enfermedades médicas y los medicamentos para el tratamiento de 16, de 8 de trastornos psiquiátricos, Leucht et al encontraron que estos últimos no fueron en general menos eficaz que la anterior. Los autores advierten, sin embargo, que cualquier comparación de los resultados en diversas enfermedades sólo puede ser realizado desde una perspectiva cualitativa, ya que cualquier mejora en los resultados sobre el placebo debe considerarse en el contexto de la enfermedad específica que se trate.
Aunque la prescripción de antidepresivos se ha generalizado, los estudios de la eficacia antidepresiva indican que la respuesta es muy variable e impredecible. Wiles et al (pp. 130-136 ) consideró que el papel de la gravedad de la depresión en relación con la probabilidad de respuesta a cualquiera de un inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina (ISRS) o inhibidores de la recaptación de noradrenalina (NARI), en el contexto de un ensayo aleatorio llevado a cabo en de atención primaria. Seis semanas después de la aleatorización, poca evidencia de la interacción entre el tipo de antidepresivos y la gravedad de la depresión se ha encontrado.

Los trastornos mentales y la mortalidad

Las tasas de mortalidad elevado consistentemente encuentran entre las personas con trastornos mentales han sido un motivo de preocupación. Dos estudios se centran en esta cuestión en el Diario de este mes, una con sede en Finlandia y un segundo en los EE.UU.. En una muestra de base poblacional, Markkula et al (pp. 143-149 ) encontraron una elevación posterior al ajuste de la tasa de riesgo de muerte para aquellos diagnosticados al inicio del estudio con trastornos por consumo de alcohol y depresión. También encontraron una elevación en el riesgo de muerte no natural para las personas diagnosticadas con trastornos de ansiedad o dependencia del alcohol. Centrándose específicamente en la mortalidad asociada a la depresión entre las personas que han sufrido un infarto agudo de miocardio, Scherrer et al (pp. 137-142 ) encontró que el riesgo fue mayor para los pacientes con depresión no es suficientemente atendido, y que el riesgo también estuvo presente para las personas con depresión resistente al tratamiento . Los autores señalan que en este último grupo, el aumento de riesgo de mortalidad se explica en parte por la presencia de trastornos comórbidos.

Impacto de las primeras experiencias de la vida

Leer y Bentall (pp. 89-91 ) consideran muy prometedor el creciente interés entre los investigadores en la consideración de las experiencias negativas en la niñez en relación con el desarrollo de problemas de salud mental en la vejez, y piden más investigación para ser dirigida hacia la comprensión de lo biológico y lo mecanismos psicológicos implicados. También nos recuerdan la importancia de preguntar acerca de acontecimientos de la infancia en el ámbito clínico con el fin de optimizar las formulaciones y planes de tratamiento.
Keyes et al (pp. 107-115 ) frente a la cuestión de si el maltrato en la infancia aumenta la vulnerabilidad a una amplia gama de trastornos mentales específicos a través de diferentes mecanismos específicos o por medio dando lugar a una responsabilidad civil a las dimensiones de la psicopatología.Utilizando un enfoque de variables latentes para analizar los datos obtenidos de una muestra representativa nacional de adultos de los EE.UU., los autores encontraron que la asociación entre el maltrato infantil y los trastornos psiquiátricos comunes estaba mediada por la responsabilidad de desarrollar internalización y externalización psicopatología. Efectos específicos de género también se encuentran en relación con determinados tipos de maltrato: maltrato físico se asoció con la responsabilidad de externalización en los hombres y la internalización de responsabilidad en las mujeres.
Los niños de madres deprimidas se sabe que son un riesgo elevado de una serie de problemas de desarrollo y salud mental. Los datos de la muestra ALSPAC fueron utilizados por Barker et al (pp. 124-129 ) para investigar el impacto relativo de la exposición a la psicopatología materna en comparación con factores de riesgo asociados (tales como tener una sola persona, siendo de un nivel socioeconómico bajo y haber nacido una joven madre). Además de los efectos de la exposición a la depresión materna, la exposición a cada factor de riesgo aumenta las probabilidades de trastornos de internalización y externalización en niños y niñas al menos un 20%. Los autores concluyen que las estrategias de prevención deben ser dirigidos al tratamiento de la depresión materna, así como dirigidas a los factores de riesgo asociados.