La precocidad recupera a un 50% de los esquizofrénicos

LAS INTERVENCIONES VUELVEN A OTORGAR LA FUNCIONALIDAD SOCIAL

La precocidad recupera a un 50% de los esquizofrénicos

Si la intervención temprana es la regla de oro en salud, en enfermedades mentales graves, como la esquizofrenia, es vital. Las estrategias que se ponen en práctica en la infancia y la adolescencia son beneficiosas porque ofrecen resultados positivos a largo plazo.

Los problemas de salud mental parece que se incrementan de modo notable en nuestros días y los especialistas están de acuerdo en que conforme avanza la prosperidad de los pueblos crecen este tipo de problemas.

La paradoja está servida, según Patrick McGorry, profesor de Salud Mental de la Juventud en la Universidad de Melbourne y director del Centro de Investigación Orygen Salud de los Jóvenes de Victoria, en Australia, cuyo equipo ha desarrollado un método terapéutico para jóvenes que presentan síntomas iniciales de psicosis con una base clínica denominada EPPIC de Melbourne. Con este nuevo modelo clínico de tratamiento se consigue que el 50 por ciento de los que padecen esquizofrenia puedan llevar una vida funcional.

“Anteriormente se estimaba que sólo entre el 20 y el 25 por ciento de los esquizofrénicos volvían a retomar una vida funcional. Actualmente se puede conseguir que el 50 por ciento tengan una vida funcional en relación con el trabajo y la vida en el entorno familiar, aunque no se ha podido conseguir que la enfermedad desaparezca”, según el psiquiatra. McGorry ha recibido en Córdoba el premio de la Fundación Castilla del Pino, razón por la cual el IX Simposium de esta fundación, en la que ha participado el australiano, se ha dedicado a la intervención precoz en psiquiatría.

Positivo a largo plazo

A su juicio, la intervención temprana ha sido muy importante en otras áreas de la salud, pero ha llegado un poco más tarde a la salud mental. “Ahora tenemos una evidencia empírica de gran peso que apoya la intervención temprana en enfermedades mentales graves, porque tiene un efecto positivo a largo plazo. La evidencia ha tenido mucha influencia en otros países europeos y también en España, donde la idea de intervención temprana cuenta con el apoyo de un nutrido grupo de psiquiatras”.

Ha explicado que, a diferencia de otras enfermedades, como el cáncer, donde las intervenciones tempranas comienza a los 40 ó 50 años de edad, en psiquiatría las intervenciones tempranas tienen que comenzar en la niñez y en la adolescencia, pues el 70 por ciento de las enfermedades mentales aparecen antes de los 25 años.

“Con la detección precoz, estas enfermedades mentales graves, que se manifiestan en la infancia, como la esquizofrenia, tienen una primera fase de tratamientos más seguros, donde el abordaje psicológico, los ácidos grasos omega 3 y ciertas modificaciones del entorno pueden hacer que en un primer momento no se utilicen fármacos y que si la enfermedad avanza se empleen pero de forma más reducida, siempre y cuando sea posible. Los fármacos no son la primera línea de acción, aunque se siguen usando si es necesario”.

“En enfermedad mental la intervención precoz adquiere mayor importancia porque se realiza en la infancia y la adolescencia”

Reducir la intensidad

Respecto a los ácidos omega 3, McGorry ha recordado que hay una cierta evidencia sobre que pueden reducir la intensidad de los síntomas si se dan en las primeras fases de la enfermedad de la psicosis. Aunque sólo se trata de indicios, parece que favorecen el tratamiento de otras enfermedades graves como la bipolaridad y la depresión mayor. “Los ácidos omega 3 fortalecen los cambios cerebrales en los adolescentes y tienen una función muy importante contra el estrés oxidativo”.

Aunque estas enfermedades tienen una base genética, la ciencia aún no ha dado respuesta a esos resultados genéticos en relación con el tratamiento. Una de las actuaciones más tempranas se centra sobre perfiles genéticos específicos para predecir respuestas terapéuticas concretas. “Aunque los estudios genéticos reciben fondos económicos, los resultados que puedan aportar tendrán más beneficios dentro de 50 años, mientras que los modelos clínicos con los que trabajamos ahora tendrán más repercusión a corto plazo”.

En cuanto al abordaje de las emociones considera que se busca una unión entre estrategia médica y psicológica. Los tratamientos psicológicos tienen que estar adaptados a cada persona, entendiendo sus características sociales y su entorno personal.

Clínica peculiar

La clínica denominada EPPIC ha jugado un papel clave en el desarrollo de la intervención temprana, paradigma de prevención para la psiquiatría y ha dado lugar a una importante reforma de los servicios de salud mental, especialmente en el Reino Unido. La estrategia fue diseñada por el profesor McGorry en 1992, y ha sido muy influyente en la clínica de todos los países.

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